La Fe y el Matrimonio

A principios de mes, en nuestro grupo de oración de matrimonios: Familias Consagradas. Tuvimos la visita del Padre Edgardo Guerrero, quién ha dedicado muchos años de su vida a tratar con matrimonios en grupos como Encuentros Conyugales de El Salvador.

Nos llegó a dar una charla sobre la fe y el matrimonio. No soy muy experta en el tema en cuanto a charlas y cursos sobre el matrimonio, pero después de estar casada por 14 años, algo “he creído saber”…y ¡no es así! Ésta charla me abrió los ojos y oídos. Les comparto lo que yo logre entender de ella y espero que les ayude como siento yo que me puede ayudar a mi.

Carta a los Hebreos, 11:1

La fe es aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver”

Esto nos dice que la experiencia del Señor, no se basa en sentimientos, si es importante pero debe de reinar la razón; porque las emociones son fuertemente manipulables y es nuestra debilidad. Por eso, si sabemos que Dios existe aunque no lo veamos, debemos de cumplir con sus mandamientos y si a veces no queremos orar o ir a misa, ¡No importa! ¡Hay que hacerlo!

San Pablo decía: “Cuando estoy más débil, es cuando más fuerte estoy”; porque sabía que Dios NO lo abandonaría. No podemos cimentar la fe en el marco del sentimiento. Debemos saber que a pesar de todo y contra todo, Dios está con nosotros.

El maligno NO puede con la razón, pero si con la emoción. Así que no esperemos siempre sentir mariposas, o calores, o unciones, etc. Al orar, porque no depende de nuestro ánimo. Aun así, sabemos las gracias que se logran al orar, hagámoslo. Recordemos lo que Salomón le pidió a Dios, y fue sabiduría, no que fuera sentimental. Al saber él que era bueno y que era malo, lo llevaba a ser un gran rey.

Con todo esto, entramos al matrimonio. Debemos de cimentar la relación del matrimonio en la razón ¿Qué es el matrimonio?, ¿Por qué me case? Porque los sentimientos después de varios años de casados, van cambiando. Y si basas tu relación en puro sentimiento, puedes comenzar el matrimonio amando y terminarlo odiando (como les pasa a muchas parejas) Y es por esto que es necesaria la FE, con el amor a Dios.

¿Qué es el matrimonio? Palabra griega que nos recuerda a fuente de vida. Todo lo que amenaza la vida, está en contra del matrimonio. Matrimonio constituye una unión de un hombre y una mujer que tiene por finalidad constituir una familia. En la que dos se hacen uno, apareciendo “el nosotros”.  Nos tiene que ayudar a mejorar  la vida.

¿Por qué me case? Hacer feliz a la pareja, darle calidad de vida. No es ser YO mas feliz. Crear una familia. Estamos creando la célula vital de la sociedad. Crear una familia feliz, una sociedad rica en fe y amor. Sin familia no hay sociedad. ¡Sin sociedad, no hay vida!

El yugo tiene varios significados: a parte de edificar, también es un equilibrio, esto significa que ambos como parejas tienen responsabilidades iguales con que contribuir dentro del matrimonio y el hogar. Es también ir en la misma dirección, por eso la comunicación es indispensable, en el dialogo debe de haber interacción, ceder derechos a la persona que tanto amas. Siempre ser una boca y dos oídos, habla una vez y escucha dos veces. No podemos pretender que uno pueda ir por un camino y la pareja por otro y mantener un hogar unido. ¡No funciona así!

En conclusión el yugo es para balancear, edificar, direccionar todo juntos como pareja. El propósito fundamental del matrimonio es proyectar la presencia de DIOS, es defender la vida.

Los dos tienen que llegar a ser UNO

San Mateo 19:4-6

Jesús respondió: “¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y SE UNIRÁ con su mujer, y serán los dos UNA SOLA CARNE. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que DIOS HA UNIDO, NO LO SEPARE EL HOMBRE”

Conclusión: Para los que se quieren casar, no confundan la pasión por amor. En la pasión no hay razón. El amor les debe de dar PAZ, paz que solo Dios da, recuerden que lo que unió Dios, no lo separa el hombre.  Para los casados, meditemos en la razón, y aceptemos nuestro conyugue como es, en las buenas y en las malas y caminemos juntos, aprendamos a ceder y verán que su pareja hará lo mismo; platiquen, sin miedo, escuchen. Hoy es el momento de proteger la familia. Entreguemos nuestros matrimonios al Señor como lo hicimos ese primer día.

El matrimonio con Cristo como centro, triunfará.

 

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Acerca de blancaita

No soy teóloga, no soy catequista, ni religiosa, solo soy una persona común y corriente que AMA a Dios y agradece todos los milagros que ha hecho en mi vida. Quiero compartirlos para ser testimonio en vida de su amor, protección y misericordia divina hacia sus hijos. Voy de la Mano de Jesús y su Santa Madre María quien es mi intercesora número uno. Soy Católica, Apostólica y Romana. Alabo a Dios y los invito a caminar junto a Él para que este mundo sea mejor y la cruz no sea tan pesada.
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5 respuestas a La Fe y el Matrimonio

  1. Angel dijo:

    Hola muy buena reflexion, soy catolica, solo que hay cosas en las que como humano que soy difiero,el matrimonio es de las situaciones mas bellas que Dios nos dio, sin embargo aun cuando se ponga todo el esmero todo el amor, hay situaciones en el que uno de los conyuges no colabora, por decir de alguna manera, hay infidelidades, mentiras, agresiones,entonces viene la separacion por el bien de la misma familia los hijos por supuesto,y es por demas muy triste y agobiante para la persona que se queda sola con los hijos, es mal vista hasta en la Iglesia, no puede volver a tener una pareja, no puede volver a hacer un hogar, simplemente se queda con los hijos es mi caso, y en pos del bienestar de los hijos yo no reniego de eso, sin embargo me parece que es cruel que la Iglesia repruebe cualquier relacion por el hecho de seguir casada aun cuando el conyugue ya este con otra persona, a veces me parece muy castigadora la Religion, pues no importa que una se porte bien, haga todos los papeles en la vida y se conduzca con rectitud, claro con los defectos que pueda una tener, insisto todos los seres humanos los tenemos, pero yo al menos deje de ir a mi Iglesia por eso mismo porque recalcan que estoy en pecado si yo llegara a tener a otra persona pues yo sigo casada. en fin para mi solo Dios es mi Unico y Verdadero Juez y a el le rendire cuentas pero se bien que el Dios en el que yo creo es Amoroso y comprensivo, no asi los humanos que dirigen las Iglesias.

    • blancaita dijo:

      Hola Ángel. Tienes toda la razón y derecho de sentirte de esa manera. Muchas veces somos juzgados por las apariencias y lamentablemente el divorcio es todavía un tema muy díficil de “aprobar” dentro de la iglesia pues fue tú voto delante de Dios. Ahora Bien, hay matrimonios que se unen por circunstancias fuera del amor u otras situaciones. Tú puedes pedir la anulación de tu matrimonio a la Iglesia, pide ayuda en tu comunidad, con un abogado, en tu parroquia que sepan del tema. NADIE debe de verte mal por estar divorciada, hay muchas congregaciones que te apoyarán y tu siempre puedes servirle fielmente al Señor. El servicio de un buen católico es albergar almas desconsoladas, no de señalar. Quién te señala, no es un buen cristiano. Te deseo lo mejor, oraré por ti ¡Bendiciones!

  2. Tonantzin dijo:

    Me urge información de apoyo para rescatar matrimonios, mi tel particular es: 3111 04 10, cel: 331 531 31 21

  3. Froylán dijo:

    Quiero compartir unas palabras de un papá con motivo de su hija que se casa.
    Querida hija:
    Me da mucho gusto estar presente ante ti, junto con todos los presente.
    En este día, muy especial para ti y para tu Mamá y hermanos…para mí.
    Querida hija a lo largo de mi propio matrimonio, he aprendido muchas cosas. Quisiera compartir mi sentir por lo que este día significa para mí.
    El santo matrimonio lo podemos comparar con un gran y robusto árbol; su RAÍZ, no es lo económico, ni lo social…la única raíz del matrimonio es el amor, es Dios; primera carta de san Juan capítulo cuarto verso ocho: Dios es amor. Y solo el amor es lo que ha hecho crecer esta bendita unión con Roberto. De esta raíz surge el Árbol, el HERMOSO TRONCO, que es LA UNIÓN Y LA INDISOLUBILIDAD; si el matrimonio es: tu con tu esposo, y tu esposo contigo, hombre y mujer ya no son dos, sino UNO EN Dios, que los ha unido para siempre. E INDISOLUBLE, el matrimonio no es un juego, no es asunto de niños, es una decisión de vida y es para siempre.
    Del tronco surgen las numerosas ramas, hojas y frutos, en el matrimonio son, LOS FINES DEL MATRIMONIO. Y hoy quisiera recordarte:
    Primero: te casas para amarlo, y para que él te amé, si el amor es la raíz y también el fruto. Es lo propio del matrimonio el amor ES EL SACRAMENTO DEL AMOR.
    Segundo: Te casas para procrear y educar a los hijos, recuerda a tus hermanos: Miguel Ángel, Guillermo, José Luis, Fabián, Guadalupe, Jaime, Alberto y Gaby. Recuerda a tu Mamá: Gabriela, y recuérdame a mi tu Padre. Ser padre o madre, en el matrimonio es sólo con los hijos en los hijos y por los hijos, Nunca dejes o desatiendas a los hijos.
    Tercero: LA AYUDA MUTUA, recuerda ya no son dos sino UNO, y esa unidad se debe manifestar en la ayuda mutua, sobre todo en la parte económica y material, sí, pero sobre todo en lo espiritual.
    Y Cuarto: Para SANTIFICARTE, TE CASAS PARA SANTIFICARTE, PARA HONRAR A Dios en una unión consagrada a Él en cuerpo y alma, Te consagras a Dios, a Servir a Dios en tu Esposo
    Te confieso que me duele verte marchar en busca de una vida para ti, pero también me llena de orgullo. Así es la vida, y te doy mi bendición. Eres mi bebé, mi niña e hija amada, no importa los años que tengas, tú siempre serás mi pequeña, mi amada hijita. Por mayor que te hagas, cada día seguiré rogando a Dios para que te proteja en el camino de la vida y te conceda la madurez necesaria para distinguir lo que está bien de lo que está mal. Camina siempre por el bien y deja de lado lo malo, que de eso en la vida ya hay demasiado.
    Estoy seguro que sabrás hacerlo, has sido muy bendecida y amada; eres mi gran hija, mi razón de sonreír cada día, y estoy muy orgulloso de ti. Eres irremplazable y una gran hija que va de camino a convertirse también en una gran mujer.
    Lleva siempre contigo estas palabras, que mi amor y mi corazón siempre te seguirá allí a donde vayas. Hoy, mañana y siempre seré tu papá y tú mi hija querida.
    Gracias por su atención.

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