No olvidemos a nuestros Sacerdotes

El lunes pasado me dieron este mensaje que me pareció espectacular y lo quiero compartir con todos ustedes.

Cuando se piensa en nuestro Señor Jesucristo en la última cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplandores y fue el convertir el pan y el vino en Su Cuerpo y Su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote.

Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.

Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar.

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre sí llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino.

Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla, y las gentes gritarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se los dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva.

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un presidente, más que un médico, más que un maestro, porque él puede remplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.

Cuando se piensa que un sacerdote, cuando celebra en un altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey, y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, si no que Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios.

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal.

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se refleja en las leyes.

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación sacerdotal.

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo.

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable.

Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital es un seminario o un noviciado.

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor.

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio, es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.

Por todo esto y más NO olvidemos a nuestros sacerdotes. OREMOS por ellos, no olvidemos que son humanos con una lucha constante para no caer en pecado, en tentación, para mantenerse fiel al Señor; para que viva siempre el Espíritu Santo en sus almas y corazones. Por que sin ellos, ¡NO HAY SANTA EUCARISTIA!

 

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Acerca de blancaita

No soy teóloga, no soy catequista, ni religiosa, solo soy una persona común y corriente que AMA a Dios y agradece todos los milagros que ha hecho en mi vida. Quiero compartirlos para ser testimonio en vida de su amor, protección y misericordia divina hacia sus hijos. Voy de la Mano de Jesús y su Santa Madre María quien es mi intercesora número uno. Soy Católica, Apostólica y Romana. Alabo a Dios y los invito a caminar junto a Él para que este mundo sea mejor y la cruz no sea tan pesada.
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Una respuesta a No olvidemos a nuestros Sacerdotes

  1. Claudia dijo:

    Solo falta conocerles , conocer sus vidas tan entregadas, para amarlos y respetarlos. Son seres humanos que han dejado todo…pero TODO para servirle a Dios…. , con el necesitado de amor, necesitado de perdon, al que se siente en un hoyo . Sin los Sacerdotes no tendriamos la Eucaristia, ese momento tan especial que Cristo Jesus baja para envolvernos con su amor!!!! Si comprendieramos todo esto y lo que tu escribes, creo que habria una abundancia en el Sacerdocio porque las familias no fueran egoistas!
    Tengo la dicha que en estos 2 ultimos anios de mi vida, mi esposo y yo estamos en constante comunicacion con varios Sacerdotes, gozando de la dicha de poder atenderlos en lo que podamos, por que son seres humanos al igual que nosotros que necesitan de amor, de cuido y mucho respeto. .
    Gracias Blancaita por compartirlo ! Sigamos orando por ellos y por las vocaciones Sacerdotales.
    Que Dios te bendiga .

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